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La notícia a diaridetarragona.com 16/01/2020

 

Algunos usuarios salouenses que iban en tren ya se están buscando alternativas, como el autobús o desplazarse hasta las estaciones de Vila-seca o Cambrils

 

Llegar a Barcelona en tren se ha convertido en toda una odisea para los salouenses, desde que el domingo por la noche los convoyes dejaban de circular por la vía de la costa. Al desplazamiento hasta la estación de PortAventura hay que sumarle el transbordo que deben hacer en Tarragona. Dos escalas que hacen que ahora el trayecto hasta la capital catalana sea más largo y más caro para las personas que antes podían subirse en la antigua terminal de la calle Carles Roig y llegaban de forma directa a la capital catalana.

El municipio de la Costa Daurada tan solo tiene un servicio de tren lanzadera con Tarragona. Hasta el mes de marzo, cuando abra sus puertas PortAventura, no entrarán en funcionamiento los dos convoyes que permitirán llegar a Barcelona de la R-17, a las 9.57 y a las 10.54 horas de la mañana. Asimismo, los pasajeros que no viven en las inmediaciones de esta terminal tienen que coger uno de los autobuses, que salen desde la vieja estación y, aunque el enlace es directo, suman un tiempo adicional en el trayecto de veinte minutos.

Los horarios del tren y el autobús van coordinados. Pese a ello, para ir de Salou a Tarragona en tren, antes se tardaba quince minutos, mientras que ahora, para cubrir los escasos once kilómetros que separan ambas municipios este tiempo prácticamente se ha duplicado y el trayecto total es de 24 minutos. A partir de aquí, los pasajeros que van a la capital catalana deben coger un segundo tren, que les permite llegar a la estación de Sants en un tiempo de 1 hora y 57 minutos.

Los 37 minutos adicionales que dura el viaje (el tren directo tardaba 1 hora y 20 minutos) no son el único inconveniente para estos usuarios, que también van a notar en sus bolsillos la nueva situación. Y es que una de las sorpresas con que se encontraron el lunes por la mañana las personas que subían por primera vez al autobús es que tenían que pagar 2,05 euros. Si a este coste se le suman los 2,50 euros del billete hasta Tarragona y los 8,05 euros para ir a Barcelona, la factura final asciende a 12,55 euros. Por tanto, tres euros más.

Esta situación hace que muchos vecinos de esta población que antes eran usuarios del tren para ir a trabajar o a estudiar en Barcelona se estén replanteando sus hábitos. Una de las opciones es el autobús. Agustina Deza trabaja en la taquilla de la empresa de autobuses Plana, de la estación de de Salou. «Desde el lunes de la semana pasada nos ha venido mucha gente a preguntar los precios y servicios directos con Barcelona y, a partir de que empezaron a conocerse los horarios de los trenes, aún más», explicaba. Pese a ello, en el periodo desde el 2 de noviembre al 30 de abril, se aplican los horarios de invierno, con una oferta más reducida y con el hándicap de que una buena parte de los autobuses previstos pasa por el aeropuerto, lo que hace que los tiempos de viaje tampoco sean competitivos.

Sin bonos

En total hay once expediciones a Barcelona, de las cuales siete pasan por El Prat. Esto hace que si un usuario sale a las 8 de la mañana su llegada a la parada de Passeig de Gracia esté prevista a las 11 horas. Asimismo, el último autobús que hay por la tarde es a las 18.45 horas, quedando una amplia franja descubierta hasta las 3.40 horas.

El precio de los billetes también es más caro. Así el viaje de ida tiene un coste de 16,90 euros, mientras que si se compra el de ida y vuelta el coste asciende a 25,95 euros. Los usuarios del Camp de Tarragona no disponen de la tarjeta T10-120, un abono con descuentos para las personas que utilizan este servicio a menudo y que sí que tienen otras autoridades del transporte como las de Girona o Lleida, una vieja reivindicación a la que, por el momento, no se ha dado una respuesta desde el Departament de Territori i Sostenibilitat.

Deza asegura que, entre las personas que han ido a preguntar hay «sobre todo estudiantes y gente mayor que habitualmente va a Barcelona y no utilizaba el autobús, pero ahora buscan alternativas». Algunos de estos se han pasado al autobús. «Hoy por la mañana había cuatro personas», decía. Otros lo están sopesando. Fernando González se encuentra en Salou de forma esporádica, por motivos de trabajo. Tiene que ir a Barcelona y decidió acercarse hasta la estación para sopesar las distintas opciones. «A mí me gusta mucho ir en tren, yo lo prefiero, pero estoy valorando qué es lo que me va mejor», afirma. Asegura que la situación le ha «trastocado» los planes. «No entiendo cómo un municipio como Salou puede quedarse sin estación. Es muy raro todo», lamenta.

Los usuarios del tren se están buscando la vida entre las diferentes opciones. Algunos vecinos van a la nueva estación de Cambrils, en las que paran los trenes de la R-16. Otros, a Vila-seca. Con la nueva configuración ferroviaria, este municipio ha salido ganando. Ahora no tan solo paran los trenes de la R-15, sino que también lo hacen las diez expediciones diarias de la R-16, lo que ha situado esta opción como la alternativa más atractiva para los salouenses que se han quedado tirados. Pese a ello, para llegar a esta terminal tampoco hay transporte público, ya que el servicio de autobús que enlaza ambos municipios tampoco llega a la estación.

Los primeros días han puesto de manifiesto que los salouenses están tirando de alternativas. Una media de entre ocho y diez viajeros utiliza los autobuses hasta PortAventura que enlazan con la R-17. De hecho, a aquellas personas que se acercan al apeadero de PortAventura para preguntar sobre los horarios se les informa de que la opción más interesante es Vila-seca.

 

 

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